Marca tu calendario: programa tu cita de renovación exactamente a las tres semanas de tu servicio inicial. Así garantizas uñas sanas y un acabado siempre impecable.
Hidratación diaria: Aplica aceite de cutículas cada noche y crema de manos tras lavarlas. Mantener la piel suave y las cutículas nutridas es clave para que el acrílico se adhiera correctamente y dure más.
Protege tus uñas: Usa guantes al cocinar o limpiar con productos químicos. El calor excesivo y los detergentes pueden debilitar el acrílico y provocar levantamientos prematuros.
Evita usar tus uñas como herramientas: No rasques etiquetas ni levantes objetos con la punta de las uñas. Este hábito es la principal causa de astillados y roturas antes de tiempo.
Limpieza suave: Pasa un cepillito de cerdas suaves bajo el borde libre para eliminar suciedad sin dañar el acrílico ni irritar las cutículas.
Control de bordes: Si notas pequeñas rebabas antes de tu cita, líjalas ligeramente con una lima de grano fino, manteniendo la forma original. No exageres con el limado en casa.
Refuerzo nutritivo a mitad de semana: A la mitad de la tercera semana, remoja las puntas en un bol con aceite de oliva tibio durante 5 minutos para darles un extra de nutrición y mantener el brillo.
No arranques ni levantes el acrílico: Si percibes algo suelto, avísanos en tu próxima cita. Arrancarlo en casa puede dañar seriamente tu uña natural y dificultar la próxima aplicación.
Evita agua muy caliente: Baños prolongados o duchas muy calientes debilitan la unión del acrílico con tu uña. Prefiere agua templada siempre que puedas.
Revisa tu crecimiento: Al llegar a la tercera semana, tus uñas mostrarán un espacio visible en la raíz. Ese es el mejor indicador de que es hora de renovar. No esperes más para evitar roturas y problemas de adhesión.
Siguiendo estos simples cuidados, tu renovación a las tres semanas será rápida, segura y con un resultado tan espectacular como la primera vez. ¡Te esperamos para mimar tus manos una y otra vez!